¿Vendiendo o colocando empresas de Internet?

Yo que debo ser un ignorante en temas tecnológicos y empresariales veo con sorpresa que la venta de empresas españolas, supuestamente punteras, es celebrada como una victoria. Seamos francos, muchas de estas supuestas ventas, sobretodo aquellas de cifras desconocidas, son un simple “acqui-hiring”. Ya saben ese concepto inglés donde es más barato contratar un equipo que formarlo.

Porque al final no nos engañemos. Si hacemos un repaso de los grandes éxitos en las ventas de empresas tecnológicas, la mayoría no dejan de ser la contratación de profesionales y talento por empresas internacionales. Lo cual no debería ser criticable en su concepto, pero si quizás en su mensaje. ¿Que uno crea una empresa simplemente como plataforma para venderla?, ¿o para venderse? ¿Ese es el mensaje que queremos enviar a cualquier joven emprendedor?

Sorprende, o no, que algunos de los últimos movimientos durante este año. Desde la venta de Milanuncios en febrero, a las recientes ventas de hace semanas Trovit o Ducksboard hayan sido jaleadas como un gran éxito. Éxito seguramente sí para sus accionistas. Que total ponen dinero para generar dinero, pero como valor de país, pensemos más en fracaso. Obviamente cualquier dueño de empresa es libre de venderla y sacar un beneficio. Pero si el fin de crear empresas es sólo venderlas, o peor aún, poner precio a nuestros profesionales para su contratación más allá de nuestras fronteras, creo no vamos bien.

Un par de ejemplos ilustrativos. Hacia finales del 2013 se comunicó que una empresa española, Tourist Eye, había sido vendida a Lonely Planet. Todos los grandes medios se hicieron eco. Cualquier lector anónimo podía imaginar que una compra de tal calibre, por cierto de cifras desconocidas, tendría una gran repercusión. Curiosamente, desde esa fecha, la web de la empresa JAMÁS ha sido actualizada. Los grandes planes que explicaban sus gestores parecen haber desaparecido en el aire. Forma curiosa si realmente se compró una empresa para invertir en ella.

Más cercana por las formas tenemos otra empresa tecnológica, Facepi. Ya saben una empresa que cotiza en bolsa, MAB, pero apenas factura 8.000 euros, si repito 8.000 euros. Pues la empresa con su valoración en el mercado compró una empresa que facturaba 800.000 euros. Vamos, un gran avance de la realidad del emprendimiento en este país. Porque no nos engañemos, aquí no se emprende por placer o por ganas de plantar un buen producto, simplemente se emprende, en la mayoría de casos, para limpiar la cartera al vecino y como recompensa, venderle a un tercero para disimular.

Me enferma cada vez que me explican empresas que no facturan pero son la leche. También enfermo con las empresas que pagan sus nóminas bajo las inversiones de sus nuevos accionistas en vez de con sus ventas. Porque al final la carrera no es, para muchos, hacer una mejor o peor empresa, sino dorarla de forma que puedan venderla quedándose ellos el único valor añadido que quieren, el dinero. Triste país donde emprender no es crear sino simplemente colocar empresas.

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