Léalo antes de venir a Emiratos

Cualquiera que haya visto uno de los capítulos de “Españoles por el mundo” tendrá una idea equivocada de Emiratos. Bueno, realmente de cualquier país del mundo allí citado. Mucho turismo, grandes placeres, poco trabajo, y sobre todo menos esfuerzo. Las situaciones presentadas son más cercanas al lugar idílico que a la realidad. Lo cual para ser un trabajo televisivo tampoco debería extrañarnos.

En el caso de Emiratos Árabes Unidos, como cualquier país del Golfo, deberíamos hacer además un importante punto yaparte. Igual que en numerosos países europeos o americanos lanzarse a la aventura sin más formación y recursos que las ganas, aquí es bien complicado. El valor añadido de los españoles presentes y futuros es la especialización, bien por formación bien por experiencia. Personas con apenas un graduado escolar y experiencia mínima tienden en un futuro cercano al fracaso en la región.

Dando la libertad a todo el mundo de elegir, mi recomendación sería que fueran a otra parte del mundo. La bipolaridad en Emiratos Árabes es grande. La diferencia entre estar en un grupo de privilegiados instruidos / especializados o formar parte de una legión de trabajadores poco instruidos es brutal. El sueño americano es más complicado aquí. Quien venga con una formación limitada o una experiencia nula tiene que competir contra miles de trabajadores del sureste asiático, que además siempre tendrán una sonrisa en la boca.

Hace años pregunté a alguno de mis colaboradores en Emiratos de origen hindú, en este caso choferes de la compañía, sobre su felicidad. Siempre esbozaban una sonrisa conmigo. De aquellas había visto reportajes en las teles europeas sobre el “horario eterno” o las “pobres condiciones laborales”. Gente con un salario de 300 euros al mes por trabajar seis días a la semana. Les confieso que su respuesta me sorprendió. Me comentaban al unísono que eran unos afortunados. En su país natal, musulmanes en India, eran perseguidos por la calle, y aquí disfrutaban del trabajo. Además, el dinero les servía para mantener a su familia y hasta a alguno para hacerse una casa.

¿Una casa con 300 euros al mes? Sin lugar a dudas algo impensable en nuestra mentalidad occidental. Entonces me vino a la memoria mi bisabuelo, que allá por los años 20 emigró de la Galicia profunda. Él se fue a Cuba. Desde allí envió dinero para construir una casa, de esas de piedra centenaria, y como diría aquel Rey donde nunca se pone el sol. ¿Saben de qué trabajaba? Pues era un simple conductor de tranvías. La diferencia era tan grande entre la España profunda con la Cuba moderna de principios de siglo que un sueldo normal permitía construir una casa de ensueño a miles de kilómetros. Seguramente a día de hoy la diferencia entre la India profunda y un sueldo mísero en Dubai es tan grande que también lo permite.

Por suerte, pero España ya no es la España profunda. España tampoco es la India interior. Emigrar ya no es lo que era hace 100 años, ni debe tener ese estigma. Emigrar siempre ha sido una aventura. Una búsqueda de nuevos horizontes. En una sociedad como la española, supuestamente bien formada, debemos ser claros para no engañar a nadie. Emiratos puede ser un paraíso si vienes con tu trabajo, tu gran formación o tu gran especialidad, desde un pianista a un barman. Pero dejemos claro que si vienes a formar parte de una aventura sin más fuerza que tus ganas, quizás mejor buscar otro destino.

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