La transparencia de Google News

Aunque haya levantado mucha polémica la decisión de Google de cancelar su servicio de noticias en España, no es una gran novedad. Quienes habíamos leído la nueva ley de la Propiedad Intelectual podíamos imaginar que el gigante americano no iba a ceder tan fácilmente. La verdad, antes de cualquier análisis, debemos ser claros en dos temas cruciales para evitar cualquier mala interpretación.

Directamente podemos afirmar que los derechos de propiedad en España son violados de forma sistemática. Quienes vivimos de los derechos intelectuales hemos sido saqueados continuadamente. España no es el mejor país del mundo para lanzar una iniciativa que tenga que ver con la propiedad
intelectual. Dicho lo cual, la nueva ley, y con todo el respeto, es la enésima chapuza del sistema.

Como detalle, esas historias que aburren a algún lector, en nuestro caso, muy particular, han sido principalmente grandes empresas tipo TMB –Transporte Metropolitanos de Barcelona– o la propia Generalitat, para incrédulos o mal pensados, curiosamente en el Govern tripartito las que no han violado. En ambos casos sin solución viable. Curiosamente, aún pueden ver nuestro mapa de Barcelona robado en las paradas de autobuses TMB de la capital catalana. Es tal la cuestión, que nuestro mapa aún dispone de errores a propósito ante notario –erratas para pillar ladrones– pero que en este país no tienen salida.

Como nos han comentado alguna vez, el gasto de demandarlos es mayor que lo que un juez vaya a sentenciar a favor. Ojo, ¡y si sentencia! Aún recuerdo, hace años, la experiencia de un uso ilegítimo de un mapa nuestro para ilustrar una Champions a página entera de El Mundo Deportivo. En la previa del juicio, delante de su señoría, la otra parte admitió la violación “pero que no era para tanto”. Ante mi ironía del “reconocimiento de la visión de un delito allí mismo” la juez me convidó a callar o pasaría la noche en los calabozospor desacato. No hace falta decir que el tema se archivó. ¡La juez no vio delito suficiente!

Por eso, tengo claro que la propiedad intelectual o creación editorial debe respetarse al máximo. Pero como hemos comentado en alguna ocasión, no son tanto las leyes sino la educación la que debe sustentar el tema. Pero en el caso de Google News, hablamos de un tema bien diferente. Google, que tanto habla de la libertad de elección de los ciudadanos, es tan hipócrita que tiene su algoritmo de búsqueda cerrado. Es decir, el trabajo de su equipo, aunque disponible para cualquier ciudadano, sólo le genera ingresos a ellos. Seamos francos, un paralelismo a los medios de comunicación. La creación de un algoritmo podría equipararse a la de una noticia. Personas detrás que dan significado a unos códigos.

Y aquí es donde debemos ser críticos con Google. Una compañía no puede recibir sólo sin dar nada a cambio. Una práctica esclavista basada en su superioridad tecnológica. Pero nadie dude que, como en Alemania, los medios tienen todos los números de retirar su propuesta. La bajada de visitas y como no la bajada de ingresos que generará a los medios digitales será importante. No todos podrán aguantarla. Si no apareces en Google, no existes. Y los medios, quieran o no, dependen de la publicidad. Y la publicidad depende del número de personas que nos miren o lean.

Todo fruto de la ineptitud del Gobierno. Recuerda, como no, algunos temas de Cataluña. Hace las leyes sin pensar más que en unos pocos. Nadie duda de que no todos los medios creen necesario cobrar a Google. Pero el buscador en un ardid, seamos francos, de chulería impropia de alguien que dice ser serio y que prefiere meter en el mismo saco a todos.

Quizás hubiera sido más inteligente por su parte solicitar autorizaciones individuales aaquellos medios que entienden que el mercado ha cambiado. Como en el caso de nuestros mapas, saben que una batalla nunca puede hacerte perder una guerra. Claro que hay que luchar contra la violación de la propiedad intelectual.

Debemos ser los primeros en la fila. Pero quizás la guerra no debe ser contra un buscador o una empresa, sino contra un sistema educativo y hasta moralexistente en este país. Muchas veces lo hemos dicho. A día de hoy está confirmado: podemos esperar sentados que un gobierno entienda algo. No salen a la calle, hablan con unos pocos y el resto, a seguir. Somos carnaza de borregos y así nos va.

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