La lista de los 569

Confieso que he estado investigando y no hay manera de encontrar esa lista. Existe un directorio que incluye a 569 españoles que tienen cuentas sin declarar en Suiza. La información ha sido filtrada por un ex trabajador del HSBC e incluye grandes fortunas de diversas nacionalidades. Pero no hay manera, no aparece.

El New York Times asegura que uno de los incluídos es el presidente del Banco Santander, Emilio Botín, al que podríamos denominar el intocable. Otras fuentes citaban también al fallecido padre del presidente de la Generalitat, Artur Mas. En todo caso, sí parece cierto que dicha lista está en manos de la Hacienda española.

Dando por bueno el dato, uno podría preguntarse por qué todavía no ha sido filtrado a algún medio. Les confieso que estaría encantado si alguien me facilita el listado para publicarlo inmediatamente. La mayoría hemos leído que precisamente revelar esa lista, en concreto los titulares griegos de cuentas en Suiza, ha llevado a un periodista a la cárcel. Que nadie dude que Grecia es Grecia pero que en España somos todos muy transparentes y nadie esgrimiría queja alguna.

Perdón… no sé en qué estaba pensando. Si algo precisamente falla en España es la transparencia. La política se ha comido ese bien de la democracia. Aquí pueden filtrarse infinidad de casos judiciales, investigaciones y hasta reuniones de Gabinete, siempre con intereses de por medio, pero no somos capaces de publicar una puñetera lista con 569 personas que tienen una cuenta en Suiza con el fin de defraudar al Estado.

He leído cábalas y especulaciones. Desde ex presidentes a ex ministros, hasta algunos empresarios o deportistas de prestigio. En todo caso un Gobierno legítimo como el de Rajoy, que tanto dice luchar contra el fraude fiscal, no debería dudar en revelar esos nombres. Excepto, obviamente, que su contenido sea tan peligroso como para comprometer la propia democracia. Y quizá, ese es el problema. Ver en esa lista de 569 ciudadanos a muchos políticos y cargos públicos puede ser interpretado como un salto al vacío sin límites y con consecuencias difíciles de valorar.

¿Pero no somos, o eso nos venden, una democracia asentada? Pues si es así, reclamo mi derecho a saber. Y pido públicamente que quien tenga acceso a ese listado lo filtre de forma inmediata. Es no sólo un bien necesario para el país, sino también para la transparencia y futuro de todos. Puede que muchas cosas que ahora nos sorprenden tengan una explicación convincente en la lectura de los 569 nombres.

Son 569 ciudadanos y a día de hoy identificamos a Botín y el fallecido padre de Artur Mas, ambos empresarios. Aunque a alguien le sorprenda, y otro se tire de los pelos, eso no me inquieta. La verdad, a mi me preocuparía ver nombres de políticos, en activo y retirados. Gente que haya podido aprovechar su cargo, que no su trabajo, no sólo para ganar un dinero de forma poco lícita, sino también para evadir impuestos.

Esa misma duda es la que me hace pensar que la filtración interesada de sólo dos nombres responde a una maniobra política –por favores vencidos o por favores pensados-– más que a cualquier ánimo de justicia. No dudo, por lo tanto, no sólo en pedir, sino en exigir que esa información, en disposición de la administración central, sea pública de forma inmediata.

No olvidemos que las listas de personas siempre han sido peyorativas –a excepción de la de Schindler-–, pero si queremos avanzar en los próximos meses debemos trabajar para dotar al país de transparencia, que precisamente no ha sido la mejor carta de presentación del país.

Todos ganaremos sabiendo quién forma parte del grupo de 569 ciudadanos con cuentas –-presuntamente para defraudar-– en Suiza. Si no, ¿de qué tiene miedo este país?

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