Internacionalizar una marca, no el idioma

Es un placer cuando un cliente internacional te dice que le gustaría trabajar con tu empresa, Netmaps, en este caso. Las palabras son sencillas, pero si lo analizas fríamente, cosa difícil en medio de la vorágine del día a día, uno debería darse cuenta que no es tan fácil que clientes de prestigio internacionales quieran trabajar bajo tu marca.

Todos sabemos que crear una marca es un trabajo de meses o de años. Significa mantener un prestigio social, lograr un trabajo profesional, esforzarse con cada uno de los clientes, estar presente en muchos lugares, y ante todo tener una actitud positiva ante los problemas de los clientes. Ese esfuerzo en un mercado local, como puede ser España es complejo, pero en un mercado como el de Netmaps, actualmente con clientes en 76 países, es sumamente complejo.

Cada día hay que mejorar y adaptarse, así las premisas para el nuevo salto de Netmaps ha sido crear un servicio que mediante el uso intensivo de blackberry permite ofrecer una atención continuada de 24 X 7. Escuchar a los clientes de cualquier país en cualquier momento les ofrece una primera buena imagen, que se traduce rápidamente en una fidelización. Si Netmaps me ha contestado en 5 minutos para que pedir presupuesto a otros, o para que seguir buscando.

Pero detrás del primer contacto debe estar la profesionalidad de centrar la respuesta, de enviar muestras, de que el cliente vea que no solo es una atención robótica, un error de muchos proyectos y como no de las respuestas automáticas, sino que hay un interés en solucionar su problema. Porque seamos claros cuando alguien nos contacta es que tiene un problema, en España, en Corea, en el Reino Unido o donde sea; y sólo necesita una voz amiga que le ayude.

Pero también existen miedos en el mercado. En Editorial Océano aprendí que el miedo que tiene un freelance o editor externo a perder su contrato con la editorial es inferior al miedo que puede tener un directivo editorial a perder su colaborador. Pero eso miedo se debe superar para tratar de tu a tu cualquier relación. Superar ese miedo también debe ser la primera impronta de una empresa que quiera ser internacional.

No tener miedo a vender fuera, no tener miedo a solucionar problemas de los clientes, no tener miedo a hablar o escribir otros idiomas. no tener miedo a vender a 100 países, pero sobre todo no tener miedo a que nuestro producto es mejor, o puede ser mejor, que cualquier producto en otro país. Solo superando ese miedo, pánico para muchos empresarios en España, podemos llevar nuestra marca y nuestro proyecto al máximo.

Recuerdo hace unos meses que estando en Dubai, realmente en Ajman, recibía a diario muestras de editoriales americanas, inglesas y sudafricanas para distribuir en Asia y Africa. Nunca había españolas, francesas o italianas. Siempre imagine por que. Aunque no fue hasta Bologna cuando descubrí un detalle. Un buen número de los editores españoles, franceses o italianos centraban los primeros minutos de las reuniones en disculparse por su nivel de inglés. Americanos e ingleses obviaban el tema, como es lógico.

Sin confianza en el medio, el idioma, no hay confianza en el producto. Pero la confianza en el medio no es dominar el idioma, sino dominar el producto. Que nunca se olvide nadie que el idioma es un medio no siempre necesario, el producto SI es el bien necesario, y la marca su puerta de entrada. Aun hay gente que se sorprende por mi nivel de inglés, inferior seguramente a muchos de los lectores, pero señores/as yo vendo marca y productos en un mercado global, no se equivoquen no soy filólogo!. La puerta del mercado es el producto, su marca nunca el idioma!

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