Futuro. ¿Cómo serán los coches?

Cuando era pequeño aprendí que cuando uno no puede viajar, siempre le queda la imaginación para poder volar a lugares lejanos o pensar nuevas situaciones. Cual Julio Verne viajaba en sus libros, es siempre sano esforzarse y dar rienda suelta a la imaginación para ver como podrían ser en el futuro algunas cosas.

En ese sentido conversar con niños es como abrir la famosa valla del campo, ideas nuevas, sin vicios pasados, de donde es fácil extraer algunas consideraciones interesantes. Personalmente además me gusta iniciar esta categoría con uno de los elementos que más ha servido para estigmatizar el s.XX, los coches.

Dos conceptos básicos, seguramente infantiles, pero importantes. El primero que los coches sirven para recorrer una distancia determinada, y segunda que este recorrido se hace en general sobre un camino preparado (calle, carretera, autopista en la mayoría de casos). Es decir los coches, tal como los entendemos requieren del elemento coche y del complemento camino o vía.

El complemento via implica una primera limitación, no hablamos tanto de velocidad, que también existe, sino de navegabilidad. Es decir, de perogrullo, pero las vías tienen un sentido, y además de servir para planificar el territorio, sirven para llevarnos a algún lugar determinado. Entre vías o caminos, en general, no hay coches. Cuantos hemos pasado, así, por una autopista y reconocemos las áreas de servicio pero nunca hemos ido más allá. Sin complejos podemos decir que es un circuito cerrado, con tres elementos; conductor, vehículo y vía.

Pensemos en futuro. ¿de que elemento podemos prescindir?. Esta claro que  primero del conductor ya con los sistemas GPS que nos pueden llevar a un lugar determinado solo con las coordenadas podríamos prescindir. Del vehículo, sea de la forma que sea, parece que no ya que es el elemento que nos lleva. Finalmente de la vía, podríamos decir que si, si cambiamos la forma en que el vehículo se desplace. Es decir la clave es el vehículo.

Imaginemos pues un vehículo con su GPS (cual un misil intercontinental) al que se le puede decir una dirección y nos lleva a ella. Por ejemplo, decirle con un sistema de voz, vamos a la plaza de España de Madrid. Actualmente el vehículo cruzaría los datos alfanuméricos con los vectores de las carreteras y nos indicaría el camino. Pero y si le proponemos al vehículo que en vez de seguir los vectores siga exclusivamente las coordenadas. Es decir que nos lleve al punto de destino eliminando las vías. Un misil intercontinental no va por carreteras, y llega al destino con error mínimo.

Pensemos que podría ser factible, con las mejoras necesarias del vehículo (tanto de seguridad para evitar impactos, como de movimiento para elevarse e ir por el cielo, no por el espacio). Si logramos ese efecto que el vehículo por si solo recibiendo una instrucción oral sepa llegar a su destino, tendríamos de golpe un gran problema. ¿que hacemos con las infraestructuras terrestres obsoletas?.  Solo que un vehículo logre ese fin (por cierto técnicamente a día de hoy sin problema), deberíamos empezar a estudiar en que ese vehículo fuera más grande, y sobre todo cambiar el concepto de interior de vehículo.

Si un vehículo nos lleva y no debemos hacer nada, debe ser simplemente un lugar cómodo y rápido. En el cielo no hay límites de velocidad si disponemos de los mecanismos de seguridad automáticos, por lo que aquí la otra parte clave del futuro; la planificación territorial nunca más se entenderá como ahora. A nuevos vehículos sin el paradigma de las carreteras cualquier lugar será un lugar. Los vehículos podrán incrementar sin riesgo la velocidad, y la población podrá alejarse de los centros urbanos.

Pero no sólo eso, deberán establecerse formas donde los vehículos pueden aparcarse con facilidad. Todo un futuro cambiante donde la planificación territorial volverá con fuerza pero con nuevas leyes. Ya no primara la centralidad o el espacio, sino realmente el tiempo. Un ejemplo claro si existe un futuro vehículo cómodo y de una velocidad automática de 450 km/h que pueda llegar de forma referenciada a cualquier lugar, lugares ahora inhóspitos volverán a renacer. La movilidad será total y diaria si esa democratización del vehículo, como fue con el coche, llega a todos los ciudadanos.

No preguntaremos si los políticos actuales están preparados para ese cambio (que será del Ministerio de Fomento), o si la ciudadanía asimilaremos esa cambio, que a diferencia de otros, será rápido en el tiempo. Habrá más problemas, por ejemplo como controlaremos una frontera?, si los vehículos pueden pasar por el aire?. También de perogrullo pero sin lugar a dudas la política marca muchos de los avances de los próximos años.

Cerremos los ojos desde casa. Imaginemos que en nuestra terraza tenemos nuestro vehículo, y que solo diciéndole PL. Vendome – Paris podemos llegar allí en 1 o 2 horas mientras vamos sentados en el sofá del vehículo leyendo un libro, mirando una película o hablando con los amigos. Realmente alguien cree que con ese mundo abierto de opciones el mundo será igual?. Los coches cambiaron el territorio del s.xx, los vehículos cambiarán las personas del s.xxI

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