Comisiones de reclamación bancarias, ¿son legales?

stos días, los partidos políticos presentan sus nuevos programas electorales. Como he escrito en alguna ocasión no sólo están totalmente alejados de la calle, sino incluso tienen un desconocimiento brutal de la realidad del país.

Viven en su otro mundo, en un mundo de facilidades y servilismo. Por ejemplo, cualquier ciudadano medio, menos ellos, sabe qué es una comisión de reclamación bancaria. ¡Lástima que ni Rajoy, ni Sánchez, ni Garzón, ni Iglesias, ni Rivera, o incluso Díez lo conozcan!

Las comisiones de reclamación bancarias, entre 20 y 40 euros según la entidad, inundan cada primero de mes muchas cuentas de particulares y empresas españolas. Sólo hay que recordar un número del grupo Caixabank. En el ejercicio 2014 tuvo unos beneficios de 620 millones de euros, con unos ingresos por comisiones de 1.825 millones, de los cuales casi 900 eran de “actividades corrientes”, es decir, esas comisiones que lindan entre la legalidad y el abuso.

Para los menos doctos, sin ese tipo de comisiones, consentidas por el Banco de España, hasta CaixaBank podría estar en quiebra. Pero, ¿qué dice la normativa del Banco de España? ¿Por qué ante una queja en las propias entidades con más o menos agilidad son retiradas? ¿Es lícito perder unas horas cada principio de mes en eternas discusiones con el director de turno? Por cierto, atado de manos en muchas ocasiones y tirado a los leones. O, ¿debería imperar un mínimo de ética en el sector bancario español? Ética en un banco no debería ser un eufemismo aunque lo crean.

Pensemos en este último comienzo de mes. El 1 de mayo fue un viernes festivo, el sábado 2 de mayo fue asímismo festivo, y el domingo 3 de mayo fue literalmente domingo. Muchos ciudadanos vieron que el lunes 4 de mayo al hacer efectivos sus pagos recibieron una sorpresa en forma de 25, 35 o hasta 40 euros de comisión de reclamación.

Aunque estas comisiones no están tan reguladas, como otras, la web del Banco de España es bien clara: “La comisión de reclamación suele ser una cantidad fija, que se justifica por las gestiones de manera efectiva y personalizada que realice la entidad para reclamar al cliente un saldo negativo”.

Si una cuenta es negativa después de un cargo realizado, por ejemplo, el sábado festivo 2 de mayo, ¿qué gestiones personalizadas ha realizado el banco? A veces hay cosas tan obvias que da vergüenza explicarlas. Deben opinar lo mismo algunos jueces que, por ejemplo, ya en el 2012 (Mercantil 1 de Bilbao) consideraban esas cláusulas abusivas y obligaban a la entidad a devolver, en aquel caso 58 euros, y a pagar las costas íntegras del juicio por expresa temeridad.

Pero no ha sido la única. Hace poco, una nueva sentencia consideraba que la comisión de reclamación “no responde a ningún servicio prestado, es abusiva y en realidad encubre unos intereses que rozan la usura“. ¡Blanco y en botella!

Pero mientras el Banco de España mira a otro lado, los políticos no tienen ni idea de qué pasa en la calle, y los bancos siguen abusando. Confían en que muchos ciudadanos se cansen de llamar cada día 1 a su director para pedirle firmemente la devolución de una comisión que además se cobra dos veces. Una en una cantidad fija y la segunda sobre el retraso –creo esta última de forma lícita–.

Esto debería hacernos pensar que legislar para crear los programas de los partidos políticos debe implicar conocer un poco la realidad del país.Criticamos contínuamente a los políticos, y todos sus asesores, como unos incultos sociales. Olvidan que legislar en un país es hacer normas no sólo mejores para las personas y las empresas, sino sobre todo para que sean justas. Algunos jueces, por suerte, recuerdan que los abusos no deben ser permitidos. Pero, claro, un juez sólo puede juzgar aquello que le llega, mientras los bancos siguen abusando impunemente de sus clientes.

Sería un símbolo de normalidad que el Banco de España no mirara a otro lado, e hiciera cumplir su normativa de una forma tajante. Pero se hace difícil pensar que una entidad tan proclive a la usura sea capaz de discernir qué es positivo para un ciudadano. Tenemos, en este caso, un ejemplo de libro de lo que nunca se debe hacer en una empresa privada, sea un banco o no, algo tan claro, si hubiera competencia sana y real, como abusar de los clientes. Los bancos deben ganar dinero con su actividad y si su actividad no lo permite, simplemente cerrar.

Muchos bancos, y hemos puesto el ejemplo de Caixabank, no hubieran sobrevivido sin el escandaloso aumento de las comisiones, como indicaba otra sentencia judicial, del 125% sólo entre el 2003 y el 2008. Este número sólo puede ser explicado desde el silencio cómplice del regulador, el Banco de España. Se da la paradoja, además, de que muchos bancos han sobrevivido gracias a los créditos de todos, más de 50.000 millones, y que no sólo no lo han devuelto, sino que otorgan un doble cobro a los ciudadanos a través de esas comisiones usureras y escandalosas.

A veces se puede pedir el cielo, pero muchos ciudadanos simplemente queremos cosas terrenales. Cuando uno, dos, o decenas de jueces, consideran que las comisiones de reclamación son un abuso unilateral de los bancos esperamos que nuestro regulador actúe de forma instantánea. Y obligue, si obligar no es malo, a los bancos a desnudarse y a devolver todo ese dinero. Pero, claro, para eso deberíamos ser un país serio y no un país lleno de cantamañanas políticos, cuyo único fin es lucrarse a costa de todos.

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